Hola



27.6.11

Capitulo 1.118

Escuchaste unos pies arrastrándose detrás de ti. Reaccionaste muy lentamente.



Paul- ¿Creíste que volvería por el mismo lado?- Volteaste.
Él estaba, estaba, diferente. No sabías, que le pasaba. Pero estaba diferente.
Tú- Estaba preocupada- Paul- He vuelto- Tú- Ya lo había notado- Paul te miro indiferente- Me muero de sueño- Tallo sus ojos. Volteo a mirarte y dijo- Buenas noches- Hizo un ademán con su mano en señal de despedida. Tú hiciste lo mismo, ibas a sacudir tu mano fuertemente, pero antes que lo hicieras el ya había dado la vuelta, y tu sin más remedio trataste de disimular, aunque nadie te estuviera observando. Viste como una sombra entre la obscuridad se iba yendo.
Tú estabas confundida. Te preparaste otra taza de té y fuiste a la sala. Tal vez ahí podrías pensar con claridad lo que le sucedía a Paul.
Subiste los pies al sillón.
Pensabas y pensabas, muchas ideas venían a tu cabeza. Lo que estabas segura era de que Paul había cambiado después de esa reunión con los chicos. Así que seguramente debía de tener que ver con el trabajo. Pero no veías ninguna relación entre eso y tú.
Colocaste tu taza ya vacía en una mesita junto al sillón.
No podías ver casi nada. Todo estaba totalmente obscuro. Cerraste tus ojos. Casi no había diferencia entre tener los ojos cerrados y abiertos. Intentaste varias veces ver si en realidad no existía mucha diferencia. Pero esto te provoco sueño, y sin que tú lo notaras, quedaste dormida.
A la mañana siguiente cuando despertaste y te encontraste dormida en la sala preferiste ir con Paul y dormir en una suave cama. Eran las seis de la mañana, estabas segura de que Paul estaba aun dormido. Subiste. Cuando entraste a su habitación notaste que ya todo estaba arreglado, y que no había nadie.  Creíste esto un poco extraño, pero decidiste tomarlo con calma, así que antes que nada fuiste muy tranquilamente a ponerte algo de ropa para salir. Escogiste un conjunto muy a la moda. Lo habías comprado recientemente, y lo habías guardado para una ocasión especial. Pensaste que tal vez podrías sorprender a Paul con ropa linda y moderna. Arreglaste tu cabello muy bien, y te pusiste poco maquillaje.
Cuando estabas lista bajaste a buscar a Paul.
Después de buscar por toda la casa estabas segura de que no se encontraba ahí. Saliste por la puerta trasera, por la que la noche anterior estuviste esperándolo.
No tardaste mucho en encontrarlo y era muy fácil notarlo.
Estaba afuera junto a un caballo.
Paul mirándote con nostalgia- Hola- Tú- Hola…- Mirabas al caballo extrañada. Tú- Y, ¿Qué hace aquí el caballo?- Paul- Es de unos vecinos. Viven como a unas trescientas yardas – Miro hacia donde vivían esos vecinos. Tú- Y, ¿te lo han regalado?-Paul- No, solo me lo han prestado- Tú- Que suerte la tuya- Te acercaste al caballo y pusiste una mano sobre él. Lo miraste y al parecer no había sentido tu mano. Sentiste el calor y lo peludo de su cuerpo.
Tú- ¿A qué hora te has despertado?- Paul- Hace unas horas…- Miraba al caballo y no apartaba la mirada de él.
Paul- ¿Tú?- Tú- Hace apenas media hora- Paul- Ah…- Por fin aparto la mirada del caballo y te miro.
Tú ibas a preguntarle qué le pasaba. Pero el dijo antes- ¿Quieres montar conmigo un rato?- Tú- No lo sé…- Tenias puesta ropa nueva. Pero Paul había intentado tener un mejor trato. Tú- Bueno, está bien. Montemos- Paul sonrió. Tú te acercaste a él, esperabas recibir ayuda.
Paul- ¿Montaras con esto puesto?- Miraba tu ropa puesta. Tú- Pues… si, pensaba montar con esto- Paul- De acuerdo…- Se quedo pensativo- Esta bien- Esta vez Paul si te ayudo a subir al caballo. Temiste porque algo de tu ropa terminara ensuciándose o algo peor, rompiéndose.
Paul subió al caballo detrás de ti con mucha agilidad. Y empezó a cabalgar.
El caballo empezó moviéndose lento. Después de unos diez minutos su velocidad aumentaba.
Tú ibas muy bien. Estabas pegadísima a Paul, y al final parecía que tu ropa era realmente cómoda.
Pasaron unos minutos más y la intensidad del caballo iba disminuyendo.
Paul- Casi llegamos- Tu- ¿Si? Y, ¿A dónde vamos?- Paul señalando con su dedo- Justo ahí- Señalaba un tronco tirado encima de pasto muy verde, y alrededor habían arboles con troncos muy muy gruesos  y hojas de diferentes tonalidades. Y el roció de las mañanas se apreciaba mas por la leve intensidad de luz que los arboles dejaban pasar.

18.6.11

Capitulo 1.117

Paul te escucho perfectamente y lo sabías.
Pero no se movió, ni nada. Después de unos minutos apagó su cigarro. Y después de eso, volteo a verte, muy lento. Primero movió sus piernas, luego su tronco y al final su rostro, y cuando lo hizo apenas y te miraba.
Tú apartando el cabello de tu rostro- ¿Qué ha pasado?- Lo miraste, el miraba hacia tu lado, pero nunca hacia ti.
Como no obtuviste respuesta te acercaste a él. Y ya más cerca le preguntaste- ¿Qué pasó?- él moviéndose un poco hacia atrás. Paul- Nada, no ha pasado nada. Solo, solo me siento cansado, y quiero pensar- Tú molesta- ¿Cansado? Paul-le tomaste su mano-, dímelo- Paul se soltó delicadamente de tu mano y dijo- No ha pasado nada, ¡Basta!- Aunque te había gritado, cuando su mirada se encontró sus ojos no demostraban ni enojo o molestia. No, te miraban como siempre, aunque si, encontrabas algo de, no estabas segura, tristeza.
Viste como Paul se perdía entre los árboles. Pensaste en seguirlo, querías seguirlo. Pero, el te había dicho que quería pensar.
Te había dolido mucho como te había gritado. Aunque sabías que él no era así, entonces lo que le pasaba era realmente una difícil situación.
Miraste al piso. Hacía frío. Volviste la mirada hacia donde Paul se había dirigido. Ahora ya no veías a ninguna persona. Estabas tú, ahí sola.
Regresaste a dónde estabas sentada. Y de la nada,   te soltaste a llorar. Te sentías deprimida, triste y sola.
Cubriste tu rostro con tus manos. No paraste de llorar por mucho tiempo. Después, cuando sentiste que ya no tenías mas lágrimas que derramar. Paraste, pero te quedaste ahí, con tus codos sobre tus rodillas, y tu rostro sobre tus manos.
Hacía mucho, mucho frío. Pero no lo notabas.
Estuviste en esa posición unos minutos. Después, subiste tus piernas y las abrazaste y las acercaste hacia tú pecho. Estuviste así igual unos minutos.
Cuando el sol ya no se veía más. Te preocupaste un poco. Paul aún no había llegado.
Te quedaste ahí, tratando de ver a alguien, algún movimiento. Pero nada, parecía que no había ni una sola alma por ese rumbo.
Entraste a la casa. Preparaste un té. Mientras estaba listo, te fuiste a cambiar, te pusiste tu pijama, y una bata.





Tomaste la taza del té, te sentaste en el mejor lugar para poder ver hacia fuera por la ventana.
  -> ¡Feliz cumpleaños Paul! Hoy es un día para celebrar, y mas para nosotras sus fans :) Todas loquitas por él <3
Imáginate tu vida sin Paul, sin ese hombre con ojos verdes, con cabello rebelde, con labios finos, con una altura espectacular, con un buen físico, a ese genio, a ese gran músico, gran padre, buena persona, una persona inteligente, a ese HOMBRE PERFECTO :3 
Les deseo un lindo cumpleaños de Paul :3 Nuestro novio por siempre hasahsahshshasha. ^^
Sigan leyendo :DD !!

13.6.11

Capitulo 1.116

Esperaste unos minutos más en el agua tibia. Después saliste y te enrollaste en una toalla blanca.
Sacaste tu cabeza del baño y viste si había alguien afuera. Pero no había nadie. Así que saliste y fuiste corriendo hasta la otra puerta y cerraste con seguro. Cerraste todas las ventanas.
Te quitaste la toalla y empezaste a buscar de entre tu maleta ropa.
Escogiste un pantalón negro, y una blusa blanca con bolas negras, algo muy coqueto.
Mientras esperabas a que algo sucediera allá afuera, cepillabas tu cabello.
Después de unas cuantas cepilladas mas a tu cabello decidiste salir. Solo a dar una vuelta, esa habitación ya te había aburrido.
Saliste y asomaste tu cabeza. No se escuchaba nada.
Bajaste silenciosamente por las escaleras. Ahí estaban los chicos con ese hombre, se te hacia conocido.
Parecía que hablaban de algo importante, no los interrumpiste y saliste por una puerta de atrás de la casa.
Sentiste la brisa en tu rostro. Hacia un poco de frio pero lo podías soportar.
Esperaste ahí unos segundos. Luego giraste a tu izquierda. Ahí había una linda silla de madera. Te parecía buena idea aguardar ahí hasta que los chicos terminaran de hablar.
Pasaron unos minutos muy largos para ti. Luego escuchaste sonidos de motores. Sospechaste que los chicos ya se iban.
Querías ir a ver lo que pasaba, pero ya estabas tan cómoda en esa banca.
Estabas a punto de levantarte, pero en eso Paul salió de la casa por la misma puerta que tu.
Miro hacia enfrente sin notarte. Apretó con las yemas de sus dedos sus ojos. Metió una de sus manos en su bolsillo, de ahí saco un encendedor y de otro de sus bolsillos una cajetilla de cigarros.
Saco un cigarro con mucho estilo, lo encendió y comenzó a fumar.
Pasaba el cigarro muchas veces seguidas por su boca.
Tu lo mirabas, deseabas ir con el abrazarlo y preguntarle lo qué pasaba. Pero había algo en su actitud que hacía que no hicieras ningún sonido ni te movieras.
Esperaste ahí. Encendió otro cigarro, cuando casi acababa con el segundo tu saliste de tu escondite muy silenciosamente.
Tú- ¿Paul?- Dijiste con una voz que apenas y se escucho, pero a su alrededor casi no había ruido o sonidos, así que tu voz sonó perfectamente.