Hola



23.12.11

Capitulo 1.135

Despertaste y te encontraste con unas horribles ojeras, debido a la mala noche que había pasado. Trataste de disimularlas con un poco de maquillaje, esto dio resultado.
Querías verte estupenda para ese día. Así que decidida empezaste a arreglar tu cabello, pero al poco rato como un balde de agua fría: Sabías que hoy no vendría Paul.
Cerraste los ojos muy fuerte, como si estuvieras pidiendo un deseo, tal vez lo hacías, pues tratabas de reprimir ese pensamiento.
Abriste los ojos y descubriste que tú estabas enfrente de ti, y en tus ojos se vislumbraban unas pequeñas gotas de agua que querían escaparse de tus ojos.
Te acercaste al espejo y con un pañuelo secaste esas lágrimas.
Rápidamente te cambiaste tu pijama por algo de ropa, después te arreglaste y maquilaste incapaz de verte en el espejo, pues así verías el horrible semblante que tenías, por ese estúpido pensamiento que habías tenido.
Bajaste y tomaste un pequeño desayuno, después de eso, de repente, un nuevo pensamiento vino hacia ti: Ese día era sábado, eso significaba que hoy no tenías que ir a tu escuela o acudir a tu trabajo.
Odiabas eso, pues te habías despertado desde temprano para no hacer nada. Odiabas todo eso, y esto te ponía algo así como, deprimida.
No sabías que hacer, nunca sabías que hacer en situaciones así, por lo que se te ocurrió empezar a ordenar tu hogar, era algo bobo, pero por lo menos mantenía entretenida tu mente. Así solo pensabas en el mantenimiento de tu casa y no en la tardada y aún no recibida visita de Paul, y cosas parecidas.
Llegaron a ser las 7 de la noche y tú ya no sabías que mas hacer, tu casa ahora parecía una de las que aparece en alguna revista de limpieza. Estaba toda ordenara y casi limpia. Nada te llegaba a la mente, más que la imagen de Paul sonriendo. Estabas empezando a tener una crisis de nervios, y por alguna razón saliste de tu casa.
Tomaste muy fuerte el picaporte de la puerta y la abriste. El frío de la noche te tomo por sorpresa y provoco que tu piel se enchinara, eso no te importo y de todas formas saliste. El aire de esa fría noche te sentó bien.
A unos pasos de la puerta tu padre, cuando te estabas mudando coloco una banca, en ese momento no te caía nada mejor que sentarte en esa banca y recordar el día que tus padres y hermana te ayudaban a mudarte a esa casa. Ese momento era algo especial, las palabras que te había dicho tu madre en la parte trasera de la casa, la despedida de tu padre y tú en la cochera, y el largo abrazo entre tu hermana y tú.
Una gran sonrisa salió de tu rostro. Cerraste los ojos, esta vez lo hiciste más delicadamente. Respirabas ese aire, el aire de esa noche muy lentamente.
Escuchaste el crujir de las tablas de tu entrada, no te importo y seguiste con los ojos cerrados. Pero cuando sentiste una masa enfrente de ti, y una respiración caliente enfrente de ti, te alarmaste un poco, aunque no abriste los ojos al instante, los abriste poco a poco. Lo primero que viste fueron unas pobladas, pero bien delineadas cejas, luego, despacio, bajaste la mirada, y unos ojos verdes te cautivaron, no bajaste más la mirada, pero parecía que él sonreía.
Y sin más, te besó. Sentiste como un calor recorría tu cuerpo. Desde tu boca hasta la punta de tus cabellos.

-> Aquí les escribí un pequeño regalo de Navidad ;) ¡PAUL YA LLEGO! :3
¡Alegre Noche Buena! Y ¡Una cool Navidad llena de regalos! 

2.12.11

Capitulo 1.134

A la mañana siguiente fuiste a tu escuela y después a tu trabajo, todo estuvo muy bien y como de costumbre no hablaste con Kevin.
Regresaste a tu casa ya de noche así que no tuviste tiempo para nada y fuiste directo a dormir.
A la mañana siguiente amaneciste con una gran sonrisa. Todo era bello para ti, el sol deslumbrándote, los pájaros cantando desde temprano, la idea de ir a la escuela, todo era perfecto.
Te estabas preparando para ir a la escuela, pero más que para eso, te estabas preparando para ver a ese chico que hacía que volaras.
Te peinaste tu cabello, te pistaste el rostro, te pusiste un conjunto muy lindo. Arreglaste tus útiles de la escuela. Hiciste un rico desayuno. Y te preparaste para salir con mucho tiempo de sobra. Habías acabado todo muy temprano.
Condujiste hasta tu escuela, ahí todo transcurrió de maravilla, reíste sin parar con tus amigos, en tus clases te había ido muy bien, y no habías visto ni oído nada de Kevin.
Al salir de la escuela ya casi al llegar a tu automóvil te encontraste  con Kevin.
Él- Hola linda- Tú molesta- Hola,- en voz más baja- no me llames linda- Kevin ignorando tú último comentario- ¿Ya te vas?- Tú- Sí, estaba a punto de irme- Kevin- ¿Quieres salir a algún lugar? – Tú- No, muchas gracias- Kevin- Y, ¿A dónde vas tan rápido? – Tú aún más molesta – A casa.- Él – Pero, ¿tan rápido? – Tú – Sí, lo siento. Perdón, me estás estorbando – Kevin – Lo siento- Se hizo a un lado.
Condujiste rápidamente a tu casa. Pero cuando llegaste no tenías ni idea de que hacer.
Tomaste asiento en tu sillón y así estuviste más de una hora. Después sonó el teléfono. Tú casi llorando contestaste. Pero para tú mala suerte era tu madre.
Colgaste rápido, tal vez Paul intentaría llamarte y la línea estaría ocupada.
Pero no pasó nada, ni cinco horas más tarde ni esa noche.
Después de mucho tiempo sentada y con la espalda adolorida por esto decidiste ir a dormir.
Te recostaste en la cama y con las luces apagadas empezaste a pensar sobre Paul.
Pesabas sobre qué le había pasado, porque no había llamado, porque no había aparecido con un ramo de rosas enfrente de casa y muchas cosas más.
Esa noche, definitivamente fue la peor que hayas podido tener. No habías dormido ni dos horas.
Al día siguiente con mucha más esperanza te arreglaste, esta vez estabas segura que tu hombre perfecto llegaría hasta tu puerta. 
->¡Las extrañaba! :)

13.10.11

Capitulo 1.133

Paso una larga semana y ninguno de los lugares que habías ido te habían llamado.

Era lunes cuando estabas sentada sin hacer nada en tu sofá cuando sonó el teléfono, contestaste muy emocionada- Hola- Paul- Hola, ¿cómo estás?- Tú- ¡PAUL!- Él- Hey, no grites, ahora sí puedo escucharte- Tú- Lo siento- Lo decías con mucha humildad. Él riendo- No, no, era broma- Tú- Ah…- Esperaste muy poco para decir, casi gritar- ¿Cómo estás?- Él continuando riendo- Muy bien, aquí todo es genial. Hasta he pensado en venir a vivir aquí- Tú- Ay Paul- Esperabas que siguiera con sus bromas y no hablara enserio. Paul- Sí, es cierto. Aquí todo es genial, no lo creerías- Tú- No, no lo creería- Estabas un poco seca. Él- Estoy tomando muy enserio esto que te digo- Tú- Me alegro que estés bien- Sonreíste aunque él no pudiera verte. Paul – Sí. El otro día fuimos a dar un concierto y deberías ver a las chicas… – Paro de golpe. Tú molesta - ¿Qué tenían las chicas? – Paul - ¡Están locas! – Sabías que eso no era lo que te había querido decir desde el principio. Tú – Sí, me lo imagino, y ustedes se la deben de estar pasando, ¡Genial! ¿No es cierto? – Paul – Pues sí, pero sabes….- Hablo más bajo- Te extraño – Tú corazón empezó a latir muy fuerte y sonreíste – Yo también te extraño, amor – Paul rio. Y de pronto se empezaron a escuchar voces del lado de Paul. Tú- No sabes cuánto te extraño- Paul reía y decía cosas como: ‘¡Paren!’, ‘Estoy hablando por teléfono’, ¡Hey, hola’ y seguidos varios nombres de chicas.
Paul- Hey, tengo que irme- Tú- ¿Cómo? – Paul- Sí, igual. Adiós – Y colgó.
Tú igual colgaste.  Y justo después de colgar sonó de nuevo, y tú con la esperanza que fuera Paul conteste inmediatamente. Sin ni siquiera digerir como Paul había terminado la llamada.
Tú- Hola- Una voz muy amable te contesto- Buenas tardes señorita ………………………… Somos de la tienda xxxxxxxxxx- Era la tienda que habías visitado. Jamás creerías que te llamarían.
A la mañana siguiente fuiste a tu escuela y copiaste todos los apuntes de la escuela y ahora ya estabas al corriente.
Después de la escuela fuiste a esa famosa tienda, y por pura suerte conseguiste trabajo.
Ahora ya tenías dos preocupaciones menos. Estabas feliz. Y ahora solo faltaba una semana para que Paul volviera.
Solo tenías que mantener esa actitud y todo saldría bien. Y así fue.
Tu trabajo solo consistía en ir con los clientes y preguntar si necesitaban algo, lo único malo, era que tenías que ir muy bien vestida y arreglada. Pero el sueldo era bueno.
En la escuela habías regresado a ser la buena alumna de antes. Todo iba muy bien, aunque, la relación que llevabas con Kevin era extraña, en la escuela no le dirigías la palabra, ni siquiera lo volteabas a ver, pero después de la escuela era muy común recibir una llamada de él preguntándote algo sobre la escuela, sobre alguna tarea, o si no, te invitaba a salir o si podía ir a tu casa. Y tú siempre aceptabas. En esas citas no era que hablaran sobre cosas de amor o se besaran, no era nada de eso, solo se la pasaban hablando y hablando, o, a veces solo se quedaban en silencio y se miraban por un largo rato.
No era que tu estuvieras sintiendo algo por él, solo era que necesitabas con quien hablar. Y en esos momentos ya sentías mucha confianza con Kevin. Hasta ya hablabas con el de temas personales, pero nunca te habías atrevido a decirle algo de Paul, hasta que un día se te salió:
Tú – ¡Ya mañana viene Paul! – Kevin pensativo - ¿Mañana? Ya tan pronto – Tú te pusiste roja como un jitomate. Tú – Sí, ya mañana. ¡Hey! ¿Entendiste lo de la tarea? Es que no logro comprender – Era mentira, tu entendías bien ese tema, hasta mejor que Kevin, no te explicaba muy bien y parecía que no había comprendido lo suficiente.
Kevin- ¿Entendiste? – Tú muy rápido – Sí – Kevin- De acuerdo, y ¿Ya mañana vienen los Beatles? –  Tú- Sí, ya regresarán – Kevin – Ha pasado el tiempo muy rápido – Tú - ¿Crees? A mí se me ha pasado muy lento – Él no parecía molesto y a ti te encantaba hablar sobre el tema, así que seguiste hablando y hablando de los Beatles.
Kevin- ¿Y conoces a los cuatro? – Tú sonriente – Sí, los conozco – Y… - Te miro seriamente - ¿Cómo cociste a Paul? – Tú- ¡Ja! Es una historia muy tonta. Fue algo muy… raro- Reíste.                Kevin – Dime… tengo… curiosidad – Tú - ¿Enserio? – Él- Sí – Tú le relataste como habías conocido a Paul, desde cuando se te cayó tu bolso, hasta cuando fueron a la playa y Paul te pidió que fueras su novia. Ahí fue donde decidiste parar.
Kevin- Que, que… muy bien por Paul – Tú – Sí- Sonreías como tonta al solo recordar la primera vez que lo viste o besaste.
Kevin- Paul es muy afortunado – Tú despistadamente- ¿De verdad? ¿Por qué? – Abriste mucho los ojos, habrías deseado no haber pronunciado jamás esas palabras. Tú muy bien sabías a que se refería Kevin.
Él- Pues te tiene a ti…-Toco tu mentón, tú te apartaste unos centímetros – Puede besarte sin que tú te enfades.  Puede tenerte entre sus brazos. Hacer que tú lo mires más que como un amigo. Tener a una chica tan esplendida sería tan perfecto – Tú- Kevin para – Te encantaban esas palabras, pero te hacían sentir extraña.
Tú – Kevin, ¿Por qué? – Él – No lo sé- Bajo la mirada – Pero desde hace mucho tiempo he sentido esto – Tú – Pero Kevin, ¿Por qué me lo dices ahora? ¡Ahora que estoy con Paul! – Él – Porque apenas  te encontré de nuevo había pasado tanto que no te veía. Acepto que ya casi no me acordaba de ti, pero en cuanto te vi…- Por lo menos era sincero, pensaste- Pero ya no tiene sentido seguir hablando de esto – Tú susurraste – Sí – Kevin y tú guardaron silencio.
Él después de unos minutos – Tengo que irme – Tú- Adiós Kevin- Te quedaste en el mismo lugar en donde estabas. No pensabas en ir a la puerta y despedirte con una sonrisa.
Tú tenías la cabeza en dirección al suelo. Kevin se acerco a ti, levanto tu rostro, postro su mano sobre tu mejilla y acerco sus labios a los tuyos y te beso. Al igual que el otro tú reaccionaste lento, pero esta vez pasó aun más tiempo para que tú te alejaras.
Kevin – Espero verte pronto – Tú- Vete Kevin – él salió de tu casa.
Estabas segura de que Kevin pensaba que tu sentías algo por él y por eso aprovechaba estas situaciones, pero tú sabías que no sentías nada por él, o eso pensabas.

27.9.11

Capítulo 1.132

Tú también te acercaste a él pero con mayor rapidez.
Y te recargaste en su hombro esquivando su rostro. Y ahí empezaste a llorar y a llorar.


Kevin al principio no hizo nada, pero después te paso sus manos por tu espalda. Luego se sentó a tu lado y así estuvieron más cómodos.
Estuviste así unos cinco minutos, fueron pocos pues no te sentías muy placentero llorar con Kevin, no era lo mismo. Necesitabas a alguien a quien le tuvieras más confianza.
Tú secando tus lágrimas- Lo siento Kevin- Él- No, tranquila. Para eso están tus buenos amigos, para si alguna vez tienes un problema cuentes con ellos y te apoyen en todo, ¿me entiendes? En todo- Tú- Sí, muchas gracias Kevin- Y de pronto como si no le hubiera importado nada a Kevin, te beso.
Tú estabas confundía. Te acababa de decir que eran amigos, y a tu parecer los amigos no hacen ese tipo de cosas. ¿Por qué Kevin hacia ese tipo de cosas? ¡ERA TU AMIGO! El mismo lo había dicho. Pero lo que más te consternaba era el hecho de que tú no te apartabas para evitar ese beso.
No era que hubieras tomado a Kevin por el cuello y lo hubieras acercado a ti. Al contrario estabas ahí tiesa con la boca de Kevin sobre tus labios. Pero no hacías nada.
Tú empujando con tu mano a Kevin- ¡PARA! ¿Qué te pasa?- Kevin- Lo siento- Te miraba directamente a los ojos. Tú no querías encontrar su mirada. Tú- Kevin, por favor, vete- Kevin- Lo siento…- Tú- Kevin, déjame sola, por favor- Kevin- De acuerdo, pero, discúlpame-  Tú- Pensé que eras mi amigo- Kevin- Sí, lo sé. Es que quiero que me perdones- Ibas avanzando para que él se moviera en dirección a la puerta. Tú- Sal por favor Kevin- Y lo miraste a los ojos y su mirada era tan extraña. Preferiste apartar la vista.
Kevin ya estaba en la puerta y la abriste para que saliera. Tú- Adiós Kevin. Mañana nos vemos- Kevin salió con un movimiento torpe y movió su mano  despidiéndose de ti.
Cerraste la puerta. No lo habías notado pero tu corazón latía muy fuerte.
Y de pronto sonó el teléfono y provoco que te exaltaras aun más.
Tú- S-si, ¿diga?- Se escuchaba mucho ruido y no escuchabas muy bien- Ho-o-o-o-o-la- Tú- ¿Sí? Es que no escucho bien- Paul- ¿Así está mejor?- Y tu corazón dio un vuelco, hasta sentiste un dolor físico.
Tú- ¡PAUL!- Te sorprendía mucho escuchar la voz de Paul, y más en ese preciso momento. Paul- Hola ……………… Te marcaba porque no sé cuando tenga otra oportunidad para marcarte- Tú- Sí, sí. ¿Cómo te ha ido?- Paul- No te escucho. Habla más alto- Tú- ¡¿Cómo te ha ido?!- Paul- Muy bien. Todo aquí es fascinante. Todo el mundo nos ama, ¡Aquí todos están locos!- Tú riendo levemente- Me alegro mucho por ti. Y, ¿ahora dónde estás?- Paul- En una co-o-onferencia- Tú- Paul…- Él- Hey, me tengo que ir- Tú- ¡No, no, no!- Del otro lado se escuchaban muchas voces y escuchabas la risa de Paul. Él- Lo siento no logro oírte. Pero me tengo que ir- Tú- ¡No Paul tengo algo que decirte!- Paul- ¿Tú también debes irte?- Las voces del otro lado aumentaban su volumen mas y mas. Tú- ¡No! ¡Paul, te amo!- Él- N…o te escucho, luego te marc-o-o -- Tú- ¡No Paul!- Y escuchaste cómo Paul te colgaba. Tú- Adiós Paul- Esperaste unos minutos y luego colgaste tú también.
Ahora, lamentabas no tener televisor, en ese momento por lo menos te ayudaría a olvidar o a distraerte un poco, pero no, en cambio seguía ahí tirado, ni siquiera habías recogido los escombros, y no tenías dinero para comprarte otra televisión. ¿De dónde podías sacer dinero? Y la respuesta fue casi instantánea, de un trabajo.
Tú- ¡Trabajo!- No lo podías creer- ¡No, no, no, no, no!- ¿Cómo había sido posible? ¡Habías olvidado que tenías un trabajo! Tú- Soy una estúpida- Tu vida era un lío. Paul se había ido de tu lado y su relación no estaba muy bien y podía pasar lo que fuera. Tu supuesto mejor amigo te había besado, y no estabas segura de lo que había pasado exactamente, ¿por qué no evitaste el beso desde el principio? Estabas segura de que habías perdido tu trabajo por no haberte presentado cuatro días. No sabías de donde ibas a sacar el dinero. No tenías dinero para comprarte un televisor nuevo. Habías faltado también a tu escuela.
Empezaste a llorar. Pasados unos minutos te detuviste y pensaste: Ya me cansé de llorar. Tú- Por favor…………………………. Para-
Ya lo habías pensado, solo necesitaste cinco segundos, mañana iniciarías con tu nueva vida.
Irías a tu escuela muy temprano y después buscarías un nuevo trabajo. Y tal vez te comprarías un televisor con tu primer salario, aunque no fuera muy importante.
Te tranquilizaste y a la mañana siguiente hiciste todo lo planeado, aunque te encontraste con algunos problemas, por ejemplo:
En la escuela viste a Kevin, tú querías evitarlo, pero él fue hacia ti y te sonrió y saludo como si nada de lo del día anterior hubiera pasado. A ti no te importo en lo absoluto aparentar que no había pasado nada.
Después cuando intentabas buscar trabajo ibas a algunas oficinas, pero parecían que ninguna tenía una plaza libre para ti. Dejabas tu solicitud pero nadie te daba buenas esperanzas de conseguir un trabajo, cuando ya era un poco tarde y sin encontrar un trabajo empezaste a buscar en otras partes.
Fuiste a una heladería, a una tienda de ropa, en un centro comercial fuiste a un local de comida, y al final fuiste a una tienda muy reconocida, sabías que no ibas a conseguir el trabajo, pero más que ir a dejar tu solicitud querías ir a ver la linda ropa que vendían en ese lugar.
Al final del día terminaste agotada. Fuiste a tu casa tomaste un largo baño y dormiste.
-> Perdonen por la tardanza :) Espero les guste.

8.9.11

Capítulo 1.131


Andy- Ven, vamos a tomar una copa- Tú- Eh, ¿Qué hora es?- Aparentaste que mirabas tu reloj de tu muñeca, que en realidad ni siquiera llevabas puesto un reloj- ¡No puede ser!- Andy alarmada- ¿Qué ha pasado?- Tú- Ya son las ocho de la noche- Andy- No lo sé- Y desapareció de ese cuarto y quedaste sola. Tú- Es que- dudaste- es que tenía un compromiso a esta hora- Andy gritando- ¿Pero no te puedes quedar un rato más?- Tú- No, no creo- Y de nuevo apareció Andy con una copa en su mano. Ella - ¿Enserio? – Tú – Sí- Chocaste contra la pared, no habías notado que habías ido retrocediendo y ya estabas contra la puerta. Andy –Por favor quédate-Tú – No, no ya me debo de ir –Andy se iba acercando a pasos cortos, así que te dio perfecto tiempo para escabullirte y girar el picaporte de la puerta y desde ahí sonreíste a la confundida Andy- Debo irme, ¡adiós!- Y cerraste la puerta. De nuevo empezaste a correr hasta tu casa.
Pensabas en todo lo que habías pasado con Andy, desde que la conocías parecía ser tan romántica, tan discreta y tan seria. Y ahora estaba borracha. Qué extraña era la vida.
Había un chico enfrente de ti mientras corrías a toda velocidad, te moviste a la derecha para esquivarlo.
Parecía haber funcionado, pero después escuchaste el sonido de unas monedas cayendo y viste como el chico se agacho por las monedas. Pero al parecer el chico tenía un trasero demasiado ancho y ocupo los dos espacios de la acera. Tú estabas demasiado cerca e ibas a una gran velocidad  para poder frenar ese pasó rápido que llevabas. Así que caíste encima de él y cayo.
Ya en el piso. Tú-¡Hey, fíjate! - El chico- Hey …………………. No te enojes- Ese chico resulto ser Kevin. Tú- Oh, Kevin- Te habías lastimado una rodilla, pero lo que más te dolía era que habías ensuciado tu conjunto rosa. Kevin- Déjame ayudarte- Se levanto rápidamente y te tendió la mano para ayudarte. Tú- Gracias- Kevin- Oh, ¿estás bien?- Tú- Sí- Kevin- ¿No quieres que te lleve cargando?- Tú- ¡No!  Ya estamos enfrente de mi casa- Kevin- De acuerdo- En el camino Kevin te venía observando y hacia torpes movimientos para ayudarte.
Tú- Ya entramos- Fueron a sentarse en un sillón.
Tú- No quiero sonar grosera, pero, ¿qué haces aquí Kevin?- él un poco incomodo- Es que, no has ido dos días seguidos a la escuela y me preocupe un poco- Tú sonriente- Ah, ahora entiendo- Kevin- ¿Vas a dejar así esa herida?- Tú- Pues no es nada- Kevin- Nada de eso. Te tienes que hacer algo, por lo menos limpiarla- Tenía razón, ya te había empezado a sangrar y no le venía mal que limpiaras un poco tu rodilla.
Tú- Esta bien. Iré por mi botiquín- Te estabas levantando cuando Kevin- ¡No, no, no! Espera ahí, yo te traeré todo- Tú riendo- Tranquilo, hombre. Yo puedo- Kevin- Sí, pero yo quiero ayudarte- Había posado su mano sobre tu hombro y te invitaba delicadamente a sentarte. Tú sin apartar tus ojos sobre la mirada de Kevin le indicaste donde quedaba tu botiquín.
Kevin- Aquí esta- Saco algodón, alcohol, y una curita. Kevin- ¡Hey!- Abriendo los ojos- ¿Qué le ha pasado a tu televisor? – Tú observando el lugar vacío de la tele, desde donde estabas era imposible ver como estaba la tele tirada, pero desde donde estaba Kevin estaba perfecto. Tú- Pues… fue un accidente- Kevin- Pero…- Lo interrumpiste- No importa. Déjalo ya- Hizo una mueca.
Kevin empezó a limpiar tu herida arrodillado- ¿Por qué no has ido a la escuela?- Tú- Es que…- recordabas a Paul- es que… me sentía mal- Kevin mirándote unos segundos- ¿Y ya te sientes mejor?- Tú- Pues…- Recordabas como Paul se había alejado de tú casa y lo último que habías visto habían sido las luces rojas de su coche- No creo- Lo dijiste con la voz entrecortada- Pero yo pienso que…- Se había ido, y sabías que ya nada sería igual- yo pienso que mañana ya estaré en la escuela- Kevin- Muy bien ¡Listo! Ya quedo- Te miro- ……………………., ¿Qué te ha pasado? ¿Te he lastimado?- Tú- No, no ha sido nada- Pásate tu mano por tu mejilla inconscientemente y sentiste una lagrima. Kevin- Perdóname, yo solo quería hacerte sentir mejor- Tú- No, no…- No lograbas contener tu llanto- Kevin alterado- ¿Qué quieres que haga? ¿Quieres que me vaya?- Estabas por responderle cuando. Él- ¿Por qué te pones así? ¿Es mi culpa?- Esperaste unos minutos para encontrar la mirada de Kevin. El te miro unos segundos, era una mirada comprometedora, no sabías que quería decir con eso, pero de pronto se empezó a acercar a ti más y más cerca. Tú no sabías que hacer, y ya no podías aguantar.

1.9.11

Capitulo 1.130


Tú- ¿Qué? ¿Solo eso?- Cambiaste frenéticamente los canales y ninguno decía nada de los Beatles. Fuiste a sentarte al sillón más próximo al televisor.
En la tele apareció la misma chica boba que habías visto en el hospital. Viste con atención lo que decía y hacía. Hablaba de otras bandas, del cine, y de cualquier tontería, pero no decía nada de los Beatles.


Cuando termino la sección de espectáculos no habían mencionada nada, absolutamente nada de los Beatles.
Tú- ¿Quién quiere ver esos estúpidos programas?- Estabas llena de ira. Tomaste un cojín de la sala y se lo lanzaste al televisor.
Tú nunca habías tenido suerte para eso de la puntería. Pero parecía que habías practicado, pues el cojín le dio justo a la pantalla, y la tele había caído junto con el cojín.
Tú te quedaste viendo como todo eso pasaba. Y cuando viste que la tele estaba dañada sobre el piso y sacaba chispas y humo, pero tú no hiciste nada. La dejaste ahí botada.
Ahora tenías mucho sueño. Te acomodaste sobre tú sillón y dormiste. Despertaste unas horas después.
Abriste los ojos y viste la televisión tirada. Odiaste ese aparato electrodoméstico. Querías ver que había pasado con los Beatles. Te urgía ver que había pasado con ellos.
Podías ir a ver la tele con una de tus vecinas. Tenía mucho que no les hablabas, pero podías hablarles de nuevo, ¿Por qué no?
Fuiste a tu habitación y te pusiste algo lindo, un conjunto rosa. Amarraste tu cabello y listo. Bajaste rápidamente las escaleras. Saliste de tu casa y corriste hasta llegar a la casa de Andy.
Tocaste la puerta dos veces. No salía nadie a ver de quien se trataba. Tocaste de nuevo, pero esta vez fueron tres veces. ¿Qué no había nadie adentro? Pensaste. Estabas a punto de tocar de nuevo y con muchas más fuerzas, y de pronto salió Andy.
Andy- ¡Amiga!- Tú- ¡Hola amiga! ¿Cómo has estado?- Andy- Muy bien, muy bien- Entraste a su casa. Ahora veías bien a Andy. Estaba vestida, bueno, más bien estaba casi desvestida, estaba en ropa interior y puesta llevaba una bata  blanca, muy ligera y abierta. Y se notaban todas sus curvas
Tú- ¿Cómo has estado?- Y Andy muy contenta y casi saltando respondió- Muy bien amiga, y ¿Tú?- Se acerco a ti y te abrazo muy efusivamente. Tú- Yo he estado bien- Ella te respondió muy cerca de tu rostro- Que bueno amiga. Me alegro, ¡mucho!- De este modo pudiste notar que Andy, la pequeña y dulce Andy estaba bajo la influencia del alcohol.

27.8.11

Capitulo 1.129


Él- Me tengo que ir- Te dio la espalda y ahora sí, giro el picaporte.
No cerró la puerta, pues tú estabas detrás de él.
Dejaste de avanzar cuando estuviste al pie de la puerta.

A medio camino para llegar a su auto Paul giro y te vio a los ojos, se cruzaron sus miradas y te dijo en voz lo suficientemente alta para ser escuchado, pero no lo demasiado para que sonará como un grito, mas bien, sonaba como un susurro a tu oído- Te amo- Tú no pudiste emitir sonido alguno de tu garganta y solo moviste tu boca esperando que Paul te entendiera y pronunciaste un ‘Te amo’.
Paul giro con una sonrisa amarga. Siguió su camino a su auto y subió.
En ese momento te dieron unas ganas de besarlo, de tenerlo entre tus brazos una vez más, de pasar una noche con él.
Avanzabas hacia su auto con pasos muy cortos. Mientras Paul encendía su coche y se despedía de ti con un movimiento de manos, de izquierda a derecha, y de derecha a izquierda.
 Y el coche avanzo con Paul.
Cuando el coche ya casi estaba por la esquina un impulso de correr llego a tus piernas. Empezaste a correr tras del coche, con todas tus fuerzas. Pero no sirvió de nada, Paul ya estaba muy lejos.
Tú- ¡PAUL!- Estiraste tu brazo hacia la dirección donde se había ido el auto.
Cuando las luces de algunas casas empezaron a encenderse y algunos chismosos se asomaban a ver quién era la chica que gritaba a altas horas de la noche notaste que estabas siendo un poco dramática con esa posición que solo habías visto en películas de desamor, y esa por supuesto no era tu situación.
Juntaste disimuladamente tu brazo a tu cuerpo. Y regresaste a casa con  la cabeza gacha.
Cerraste la puerta. Estuviste unos minutos recargada en la puerta. Después avanzaste robóticamente a tu sillón, tomaste asiento y caíste rendida. Y dormiste.
A la mañana siguiente amaneciste con un dolor de cabeza y tu cuerpo estaba adolorido por la posición en la que habías dormido, era incomodo dormir en un sillón.
Sin pensar antes en otro cosa lo primero que hiciste fue encender el televisor y buscar un canal en que hablaran sobre los Beatles. Esa vez estabas de suerte, pues encontraste uno muy rápidamente y por supuesto, empezaron a hablar sobre los Beatles.
Decían que hace apenas tres horas habían tomado un vuelo para llegar a los Estados Unidos.  Después de esa breve noticia dejaron de hablar sobre ellos.

22.8.11

Capitulo 1.128


Paul- Te traeré muchos regalos- Tú- No tienes que, con que tu regreses bastará- Paul- Yo volveré, y traeré muchos regalos- Tú quedaste en silencio. Paul- Solo serán tres semanas, será menos tiempo que la vez pasada- Tú- Tienes razón…- Paul- Te extrañaré mucho- Volteo a verte-. Espero con todo el corazón que cuando vuelva, todo se aclaré entre nosotros dos. Porque, porque no estamos bien- Tu corazón dio un vuelco dentro de ti. Tú- Sé muy bien que no estamos bien, pero no creo que sea para tanto- Paul- No sé. Yo tengo mis dudas- Tú- ¿Dudas? No te entiendo- Paul- Es que…- Mordió su labio-no quiero pelear contigo de nuevo- Tú- De acuerdo- Tomaste tu cabeza con ambas manos y revolviste tu cabello. Continuaste- Hay que hacer un pacto:- cerraste los ojos por unos segundos- Hay que olvidar todo esto. Las demás personas no importan en nuestra relación, solo importamos tú y yo. Hay que olvidar nuestras peleas. No hay razón para pelear de nuevo. Hay que olvidar todo lo negativo y empezar… de nuevo con todas las cosas positivas. Por favor- Rogabas que Paul aceptará era un buen pacto, te sorprendió que Paul tardara tanto en responder, pero al final dijo- Me agrada mucho la idea- Sonrió y toco tiernamente tu barbilla.
Paul dijo muy sosegado- Te amo- Sonrió levemente y acerco su rostro al tuyo y juntaron sus frentes. Tú respondiste- Te amo- Estabas tranquila, por ahora. No sabias lo que te esperaba en tres semanas, tal vez tu podías olvidar todo lo que habías mencionado en el pacto o tal vez no podrías, o tal vez Paul cambiaría de parecer, o regresaría amándote más profundamente. No estabas segura de nada, tu futuro con Paul era incierto.
Se levantaron del sofá donde habían tomado asiento, Paul te tomo de la cintura y te dijo- Te amo- Tú no tuviste tiempo para responder, Paul te sorprendió con un largo y tierno beso.
Paul- Adiós- Tú- Te amo Paul- Lo dijiste con todas tus fuerzas, con los ojos cerrados igual que tus puños.
Tú- Adiós. Te extrañaré mucho- Paul se acerco a la puerta, antes de hacer girar al picaporte se tomo unos segundos, tú veías su espalda.
Volteó y con una sonrisa te dijo- Nunca olvidaré lo nuestro…- Se acerco a ti y tu a él y se abrazaron. Tal vez duró mil años o cinco segundos, pero para ti fue especial.
Tenías un mal presentimiento sobre esto y no querías que ese abrazo durara poco. Tardaría todo lo que tú quisieras.
Y duro el tiempo necesario para recordar la forma y tamaño del cuerpo de Paul, para recordar lo suave de su cabello, para sentir lo suave de su piel y para envolverte entre su exquisito aroma.

16.8.11

Capitulo 1.127




Empezaste a llorar desesperadamente- ¡Paul! ¡No lo había pensado! No te vayas, por favor, quédate junto a mi- Paul te tomaba por los hombros- ¡Es que no puedo aguantarlo, una vez mas no, no puedo!- Paul- Escucha, escucha- Tú- ¡No, no quiero!- Paul- ¡……………………..! ¡Para!- Tú un poco exaltada: Paul te había gritado. Él- Para,- te recogió el cabello de la cara- ¿Por qué te pones así?- Tú- N-n-no sé… No sé- Y ahora lo pensabas, ¿por qué habías hecho eso? Tú- Tengo miedo- No sabías de donde provenía esa voz, pero cuando miraste a Paul sospechaste que había salido de tu propio ser.
Paul- ¿Por qué dices eso?- Tú- Es que siento que ya no me amas como antes- Tú lo decías muy rápidamente, pero se te entendía a la perfección. Paul abriendo mucho los ojos- ¿Qué dices?- Tú explotando- ¡SÍ!- Paul- ¿Qué rayos dices?- Te miraba con desdén- ¿De dónde has sacado eso?- Te tomaba muy fuerte de los hombros. Tú- Es que, es que…- Muchas cosas venían a tu cabeza, pero no sabías que decir primero- ya no me miras como antes, te la pasas paseándote con todas tus amigas, ya no tienes tiempo para mi, ya no me dices que me amas, eres grosero conmigo, y, y, y- Paul- ¿Qué dices? ¿De qué hablas?- Te miraba confundido -¡ Yo te miro como antes, nunca podría cambiar la forma en la que te veo, y yo no salgo a pasear con ninguna amiga mía, no tengo tiempo con una gira encima, y yo nunca me atrevería a ser grosero contigo! Y…- Ya no oprimía tus hombros con tanta fuerza- Yo te amo, y creí que no necesitaba decírtelo, pensé que, que ya lo sabías, pensé que no tenía que decírtelo tantas veces. Pero si eso es lo que quieres, te amo- Te sentiste como una pequeña niña llorando por el dulce que no le quisieron comprar. Te sentías estúpida, la mirada de Paul no había cambiado, solo lo habías visto una vez con una chica, y fue cuando había cientos de chicas en un mismo lugar, y el jamás había sido grosero contigo, tú habías sido mala con él, habías hecho que estuviera en una pelea, y si Paul no te decía que te amaba, siempre te decía un cumplido haciendo notar tu belleza o algo parecido.
Paul- No quería gritarte. Lo siento- Tú te petrificaste, Paul te pedía disculpas por haberte levantado la voz, ni siquiera te había gritado tan fuerte como tú le habías gritado a él, y te al final pedía disculpas y tu ni siquiera le habías agradecido por haberse quedado contigo en el hospital sabiendo que tenía que alistarse para su vuelo de mañana, tú ni siquiera le habías pedido disculpas por haberse peleado con Kevin por tu culpa.
Te morías de la vergüenza. Pensaste que ibas a desmayarte o algo parecido, pues un gran malestar aparecía en tu estomago y cabeza.
 Paul estaba recargado en una pared y se tapaba los ojos frotándoselos. Y tú estabas arrinconada en la esquina, no querías que supiera que estabas ahí, querías desaparecer.
Paul te miro, tú esquivaste su mirada. Él- ¿Estás bien?- Se acerco lentamente a ti. Tú tratando de disimular lo que había pasado- Si, estoy bien- Dijiste mientras acomodabas tu cabello. Y para tratar de remediar un poco lo que habías hecho preguntaste muy amablemente- Y ¿tú?
Paul- Cariño, no quiero estar mal contigo, y menos ahora- Tú- Si, lo sé- Miraste al suelo, y luego pegaste tus manos al pecho de Paul- Perdóname, lo siento, lo lamento. Soy horrible, soy una bruja, no soy peor que una bruja, soy, soy…- Tratabas de buscar un adjetivo que pudiera describir con exactitud lo que eras. Pero Paul puso un dedo sobre tu boca y dijo suavemente- Para. Tú no eres nada de eso- Te tomo con sus dos brazos- Tu eres perfecta y ya te lo he dicho- Te miro dulcemente- Hay que dejar de pelear-.
Te sentías estúpidamente estúpida. Era el último día que Paul estaría contigo, y tú estabas peleándote con él. No lo podías soportar, y le devolviste a Paul la sonrisa más franca que podías, pero pareció no resultar. Paul hizo una leve y rápida mueca.
Esto era horrible, tú entre los brazos del amor de tu vida y no era el momento perfecto, como siempre lo era cuando Paul te abrazaba.
Sentías esa diferencia, como estabas y no estabas entre los brazos de Paul, como el besaba tu cabeza, tu rostro pero parecía que ninguna caricia hacia en ti ni en el efecto, ese efecto que era característico en su relación, esa electricidad que recorría tu cuerpo, esa eterna felicidad que se mostraba en tu rostro con una sonrisa. No era lo mismo.
Paul y tú para romper el silencio incómodo comenzaron a platicar de cosas simples. De el clima, de cuál era la música que está de moda, de los bares y pubs de las calles más famosas, del cine, de cualquier cosa, pero cuando tocaban el tema de su relación parecía que se quedaban sin palabras y el silencio incómodo volvía.
Paul- Creo que tengo que irme…- Miro el reloj pegado a tu pared que marcaban las 10:46, si era algo tarde y la noche ya estaba sobre tu calle. Tú- Sí Paul, no hay problema- Y se quedaron así en silencio y mirando como el segundero avanzaba. Pasaron cinco vueltas que el segundero le dio al reloj.

10.8.11

Capitulo 1.126


Abriste los ojos. Estabas en una habitación blanca con una televisión en un estante en la pared. Miraste hacia la izquierda y había una ventana con persianas blancas y debajo un mueble de madera con unas flores marchitas. Ahora miraste a la derecha, ahí había una silla vacía y había unos aparatos médicos que tú solo habías visto en las películas.
Paul- Que manera de caer- Tú no sabías de donde provenía esa voz. Moviste la cabeza aturdida y en corto pasillo que daba a la puerta cerrada estaba Paul, con los brazos cruzados.
Tú- No, no- tocaste tu cabeza y un dolor horrible apareció- recuerdo nada- Lo miraste extrañada- ¿Qué ha pasado?- Paul- Pues tomaste mucho- Tú- Yo nunca bebo- Paul- Pues que excelente noche para empezar- Te sonrojaste como una pequeña niña regañada por su padre. Siguió- Después de tener unas veinte copas de más decidiste irte. Irte  sin mi.- Te miro- Y caíste alrededor de cincuenta personas- Tú no podías mirar a Paul, te morías de la vergüenza. Paul- Y llegaron los paramédicos y te llevaron en una camilla. Yo estaba muy preocupado, y pregunte que te había pasado. Enfrente de todos los paramédicos me respondieron: ‘por lo de la caída no le ha pasado nada, lo mas que le pasara será un chichón. Pero parece que hoy ha ingerido mucho alcohol y mañana sufrirá una resaca tremenda. Y ahora ya está cansada.’- Paul rio levemente. Tú- Perdóname Paul- Él- No importa- Se acerco a ti. Tú- Claro que importa. Soy una persona horrible- Paul mirándote- Claro que no. No te martirices- Tú- Pero…- Paul se acerco muy rápido a ti y te puso un dedo en tu boca  y dijo muy suave- Basta- Te sonrió y dijo- Creo que tienes que descansar- Tú ya un poco mas aliviada- Si, pero…- Lo miraste- quédate conmigo, ¿Si?- Paul sonrió- Por supuesto. No saldré de aquí sin ti- Su boca emitía sonidos que hacían que volaras. Volaras mas lejos de lo que alguien más lo había hecho.
Después de una media hora en silencio Paul pregunto- ¿Por qué empezaste a tomar exactamente esa noche?- Tú te acomodaste en tu cama y le dijiste en voz baja- Me sentía fatal conmigo- Paul- Ah…- Se mordió su labio inferior- ¿Por lo de Kevin?- Tú- Pues…- Recordaste a la chica de rojo- si- Cerraste los ojos unos cinco segundos. Paul- Ya no importa. Déjalo atrás- Puso su mano sobre la tuya- Lo importante es que estamos juntos- Te sonrió. Tú- Si, juntos para siempre- Paul sonrió y se acerco a ti y beso tu frente. Se quedaron unos minutos callados manteniendo sus miradas. Después olvidaron eso y empezaron a ver que había de interesante en la habitación.
Paul- Hay que encender el televisor- Se acerco a la repisa y encendió ese aparato. Pasó varios canales, se detenía en cada canal unos veinte segundos, luego le cambiaba.
Dejo de cambiar el canal cuando encontró uno que era acerca de música. Era un canal muy conocido. Paul- Si pasan una canción de los Beatles me doy un tiro- Tú reíste y él se fue a acostar junto a ti. Era un poco incomodo estar con Paul en una pequeña cama, pero  no importaba, estar con Paul era perfecto.
Apareció la conductora del programa usando un vestido muy corto. Y dijo casi a gritos- Y como todos saben, ayer fue la conferencia de prensas de The Beatles- Paul se golpeo en la cabeza con su mano- Y dieron a conocer acerca de su gira por América- Sonrió y dijo- Pero también captamos estas imágenes. Vean- Chasqueo los dedos y sonrió estúpidamente. En la pantalla aparecía Paul con la maldita chica del vestido rojo. Parecían muy contentos y cómodos. Platicaban y reían. Mientras esto pasaba la voz de la conductora decía- Pasaron la noche juntos en la conferencia. ¿Será que Paul ya estará pensando en tener otra relación después del sonado rompimiento con Jane?- Paul desde la habitación- ¡Basura!- Tú- ¿Quién es esa chica?- Paul giro a verte y dijo- Es una amiga, una modelo- Tú- Ah, ¿La conociste ayer?- Paul- No, ya habíamos estado juntos en una fiesta. Es una buena chica- Tú- Es una muy guapa esa mujer- Paul- No lo sé- Tú- Vamos, acéptalo, es hermosa- Paul- Hey, para ¿De acuerdo?- Tú cruzaste los brazos y Paul dijo obligado- Déjalo, tú eres la única para mí- Tú- Si, eso lo sé- Y era verdad, lo sabías de sobra, pero no podías sacarte de la mente a esa chica y a Paul juntos.
Y de pronto un hombre con bata blanca entro y dijo sonriente- Hola señorita………………..- Respondiste al saludo. Él- Yo soy el doctor Leyva- Tú- Buenos días doctor- Paul bajo de la cama y le dio la mano al doctor y dijo- Bueno días doctor- El doctor- ¿Cómo te sientes?- Tú- Mejor- Doctor- Si- Te miro y después les echo un vistazo a esos aparatos y dijo- Creo que ya estas lista para salir. Ahora solo sufres de una leve resaca. Nada mas- Te sonrió y dijiste- Si, gracias- Doctor- Solo te recomiendo que tomes muchos líquidos, y listo- Tú ruborizándote- Si, claro. Gracias doctor- Le diste la mano. Y después Paul te imito. Doctor. En unos momentos una enfermera vendrá a entregarte tu ropa- Hasta eso momento notaste que no llevabas la ropa de ayer. Tenías una bata rosa. Tú- Gra-gracias doctor- Él sonrió, dio la media vuelta y salió.
Paul- Ya estas curada- Guiño su ojo. Este no tuvo el efecto como los pasados, porque sabias que este se trataba de una broma.
Acto seguido una enfermera entro y te dio tu ropa. Tú- Gracias- Enfermera- De nada- Salió y te quedaste a solas con Paul. Él- Deja cierro bien las persianas- Dio la vuelta a la cama y cerró totalmente la ventana.
Después el se coloco enfrente de ti y te pregunto- ¿Qué esperas?- Tú- ¿Aquí me visto?- Paul sonriendo- Si, ¿en dónde te querías cambiar?- Tú- No, no sé- Paul- ¿Quieres que salga?- Señalo la puerta. Tú- No, no. Quédate- Te sacaste la bata. Tenías puesta tu ropa interior.
Paul había tomado asiento en la silla junto a la cama.
Te pusiste la falda lentamente, después empezaste a ponerte la blusa, cuando te faltaban por abrochar unos tres botones una mano tomo por completo tu pecho y oíste que una la voz de Paul decía- Eres muy sexy- Y lo decía con esa voz que te volvía loca. Después te soltó y tú como si nada seguiste abrochando los botones.
Tú- Estoy lista- Paul- Muy bien. Ahora solo falto yo- Y de uno de sus bolsillos saco unas gafas obscuras y una bufanda verde que hacían juego con sus ojos ya ocultos tras las gafas.


Paul- Perfecto- Tomo tu mano y una corriente eléctrica recorrió tu cuerpo. Desde tu mano hasta tu otra mano.
Salieron muy deprisa del hospital. El coche de Paul estaba estacionado en la acera de enfrente del hospital. Cruzaron no sin antes ver si no venia algún coche.
Paul condujo una media hora hasta tu casa. Cuando llegaron:
Paul- Creo que has perdido el día en tu escuela- Tú- Si, yo también creo lo mismo- Miraste el reloj colgando de tu pared y marcaba las 11:35 de la mañana. No tenía sentido ir a tu escuela.
Paul- Y, ¿qué piensas hacer?- Tú- Quedarme en casa- Pasaste tu mano por tu cabello- Arreglar algunas cosas.
Paul se acerco a ti y postro su mano sobre tu rostro- No quiero arruinarte el día, ni nada…- Se acerco mas a ti- Pero…-Miro al suelo por unos segundos y luego miro tus ojos- hoy es el último día en que estoy aquí- Y te derrumbaste.

6.8.11

Capitulo 1.125



Tú muy alarmada gritaste y luego tapaste tu boca.
Parecía que ninguno de ellos había escuchado. Pues después de haber chocado contra el auto Kevin empujo con ambas manos a Paul. Paul casi caía, pero se mantuvo y lanzo un puñetazo que fallo. Kevin rio estrepitosamente, y tomo a Paul por su saco lo soltó de una mano y la alzo y cerro su puño. Su mano se iba acercando al rostro de Paul, pero este antes de recibir un golpe lanzo otro puñetazo y esta vez acertó dándole a Kevin en la mandíbula. Aunque el impulso del puño de Kevin fue un poco desviado por el golpe del otro, su mano golpeo el rostro de Paul. Tú despertaste al ver como el puño de Kevin caía sobre el rostro de Paul y con un brinco despertaste y fuiste corriendo hacia ellos.
Tú- ¡Basta! ¡Paren!- Ninguno te hacía caso. Se empujaban y  lanzaban puñetazos. Hasta que Paul se lanzo contra Kevin y quedaron tendidos en el pasto. Tú te agachaste tomaste a Paul por los hombros y miraste a Kevin y gritaste- ¡PAREN!- Esta vez los dos reaccionaron. Kevin te miro, y vislumbraste que sangraba. Tú- ¿Estás bien Kevin?- Tu voz era entrecortada. Él- Estoy bien. Yo me largo. Nos vemos…………………….. Y en cuanto a ti- Señalo amenazadoramente a Paul- esto no termina aquí.- Paul sonrió muy tranquilamente, y fue ahí donde también notaste que sangraba. Paul- No, claro que aquí no termina- Kevin se dio la vuelta y Paul grito- ¡Adiós, CERDO!- Kevin volteo se iba a lanzar a Paul pero tú te interpusiste. Tú- Adiós Kevin- Tratabas de no sonar grosera- Mañana te veo- Kevin- Adiós- Te dio la espalda. No fuiste con Paul hasta que viste que Kevin se hubiera ido. Cuando ya estaba lejos volteaste a ver a Paul pero ya no estaba ahí. Ahora ya estaba en su auto. Sentado preparado para conducir. Te miraba y tú subiste a su auto.
Paul no espero a que dijeras algo y encendió el auto.
Condujo por unos veinte minutos hasta que llegaron a un gran salón.
Entraron. No había nadie. Avanzaron un poco más. Ahora con la luz podías ver mejor a Paul. Kevin lo había golpeado en el labio. Ya no le sangraba, pues la sangre ya se había coagulado.
John- Hola cerdo- Paul no respondió. George- ¿Qué te ha pasado?- Ringo- Hombre, ¿en dónde te has metido?- Ringo volteo a verte- Hey, hola………….- Y apareció el hombre que siempre veías cuando los Beatles se reunían en un evento y este dijo- McCartney, ¿Qué te ha pasado?- Paul- Lo que pasa es que me he encontrado a un vago. Y como no he querido darle un autógrafo me ha golpeado- Señor- Vaya- Señalo una puerta- Será mejor que te limpies antes de darle la cara a la prensa. Aquí te esperamos. Date prisa- Paul asintió y se dirigió hacia la puerta señalada. Tú fuiste junto a él.
El señor los había dirigido a una habitación blanca con un sillón café. Ahí estaba sentada una mujer de edad avanzada. Paul- ¿Dónde puedo limpiarme la cara?- La señora no dijo nada, pero saco un botiquín y se lo mostro a Paul y este dio las gracias. La señora se aparto del sillón y Paul se fue a sentar. Tú te sentaste junto a él.
Paul empezaba a limpiarse pero como no podía ver donde se encontraba exactamente su herida le era difícil limpiarse.
Tú- Deja yo te ayudo- Paul te dio el algodón para que lo limpiaras. Tú lo hacías muy delicadamente, primero empezaste por quitar la sangre que ensuciaba la cara de Paul, luego te fuiste acercando a donde la sangre salía. Cuando llegaste Paul hizo una mueca. Tú- ¿Te lastime?- Paul con un seco y rotundo- no- Tú- Claro- Entonces volviste a pasar el algodón por su herida y él de nuevo hizo una mueca. Tú- Me has dicho que no te lastimaba- Paul- Me lastimas- Tú- Lo siento- Seguiste limpiando su rostro.
Paul- ¿Ese chico es el que ha estado detrás de ti desde hace tiempo?- Tú- Pues así parece- Paul- Muy decente ese chicho-Te miro enojado. Tú- Pero si tú has sido el que ha iniciado la pelea- Paul se levanto y te miro- Lastima que no hallas estado ahí para escuchar lo que decía- Tú- Pues tu dime, ¿Qué ha dicho?- Paul se lanzo contra el sillón- Bah, ya no sirve de nada recordarlo- Tú callaste. Paul- ¿Por qué ha ido?- Tú- Es que…- dejaste suspendido el algodón a unos centímetros del rostro de Paul- es que había olvidado nuestro compromiso y le había dicho que viniera a mi casa- No sabías que decir y pensaste que decir la verdad sería lo adecuado. Paul permaneció en silencio- Íbamos a hacer una tarea- Paul- Y, ¿por eso llevaba unas rosas?- Tú- Pues no sé- Paul- Y, ¿por eso iba tan arreglado?- Tú- Así se le gusta vestirse- Paul- Ah…- Miro al suelo sin mover su rostro para que tu siguieras limpiándolo- Y, ¿por eso ha sido que te has arreglado?- Tú nerviosa- No, no, no, me arregle para ti- Paul- Claro- Sin apartar la mirada  del suelo- ¿No habías dicho que olvidaste nuestro compromiso?- Paul te había desarmado. No sabías que decir. Paul- Esto queda aun más claro- Tú- Por favor…- Ya no limpiabas el rostro de Paul. Él- Muy bien. ¿Ya estoy bien?- Lo miraste y ya estaba bien. Casi no se le notaba la herida. Tú- Ya estas bien- Paul- Perfecto- Se levanto- Vamos- Avanzo hacia la puerta y salió. Tú te quedaste ahí. Sentada, destrozada, perdida, sola.
Una voz descortés se dirigió a ti- Tiene que salir de aquí- Era la señora que estaba sentada en sillón antes que ustedes. Tú- Claro- Te levantaste rápidamente y saliste. Ya no había nadie ahí en el salón. Había una gran puerta dorada, la abriste y ahí había más de trescientas personas. Entraste.
Veías a los cuatro Beatles esparcidos cada uno en las esquinas.
No sabías que hacer y llego un mesero hacia ti y te mostro unas copas llenas de un liquido dorado. Tomaste una copa y dijiste- Gracias- La tomaste y la bebiste muy rápido. Sentiste un ardor terrible, pero no te importo. Cada vez que un mesero se acercaba y te ofrecía una bebida tú la aceptabas.
Después de una hora y con más de 10 copas bebidas ya no te podías sostener muy bien y estabas sentada en un banco junto el bar.
Con tu copa en tu boca giraste la mirada y viste perfectamente a Paul, igual con una copa en la boca. Conversaba con dos chicas.
Una de ellas usaba un vestido negro muy ajustado, usaba unos zapatos plateados altísimos. Tenía su cabello recogió. Era muy flaca. La otra chica llevaba un vestido rojo. Era de tipo strapples. Y usaba unas zapatillas rojas, eran muy lindas y altas. Y tenía un cabello negro larguísimo. De piel blanca con unas mejillas rosadas y unos ojos verdes que se veían a unos veinte metros de distancia. Esta en cambio con la otra, tenía un cuerpo fenomenal, tenía unas piernas largas, una cadera amplia con un trasero muy ejercitado. Tenía una cintura perfecta, no se asomaba ningún bulto en su estomago. Y si subías la vista no podías evitar mirar sus pechos. Parecían perfectos. Lucían unos pequeños melones. Estaban tan bien acomodados en ese vestido… Era guapísima. Agitaste tu cabeza para apartar esas ideas de tu cabeza.
Giraste la cabeza una vez más después de unos cinco minutos, no te haría daño, pensaste. Cuando viste a Paul el ya estaba solo con esa chica de vestido rojo. Y se veía como esa chica se divertía a lo grande con tu chico. Tus ojos se llenaron de lágrimas. No podías estar ahí un segundo más.
Te levantaste, pero ni tus pies ni tus piernas parecían  servir, así que cuando te levantaste instantáneamente caíste en seco. Aunque mientras caías todo parecía muy lento, pensaste que eran los efectos de alcohol. Veías las piernas de las personas y cuando ya estabas a unos centímetros del suelo tu cuerpo se había acomodado y ahora veías hacia el techo y notaste que ninguna de las personas que estaban a tu alrededor habían notado que tú estabas cayendo.  Y de ahí, no recordaste más.

2.8.11

Capitulo 1.124


Paul- Hola- Miro su reloj- Sé que he llegado un poco temprano. Pero parece que ya estás lista- Te miro lentamente. Tú- No importa-.
Aunque él no era la persona que esperabas tu no mostrabas ninguna emoción.
Paul- Que linda te ves- Tu te acercaste a él- Tú también te ves muy bien- Arreglaste su corbata. Paul- ¿Así estoy mejor?- Tú- Mucho mejor- Y cuando sus miradas se cruzaron una sonrisa hizo que todos tus sentimientos salieran a la luz. De pronto recordaste a Kevin. Y como si fuera broma el sonido de un motor de auto se aproximaba. Después de unos minutos un coche se estacionaba atrás del coche de Paul, justo enfrente de tu casa. Y del coche nuevo salía un individuo. Miraste a Paul y preguntaste- ¿Cómo estás?- Paul sonriente- Ahora estoy muy bien. No tienes idea- Se iba a cercando muy despacio hacia ti. Miraste hacia detrás de la cabeza de Paul y ahí estaba plantado. Con una chamarra de cuero brillante, una camisa blanca y unos jeans azules. Y entre sus manos unas rosas, casi tan rojas como el color de su automóvil.
Kevin- ¿Interrumpo?- Paul te miro un segundo, después volteo. Tú muy nerviosa- Kevin- Te acercaste muy rápido- Lo siento. Lo siento- Tocaste su hombro- Es que había olvidado el compromiso que tenia con Paul- Kevin no te prestaba atención. Solo miraba a tus espaldas, miraba a Paul. Kevin- Ah, ¿sí?- Tú- Si, si, si, lo siento mucho. Nunca me perdonare esto- Kevin- No importa- Te miro. Se veía sumamente irritado. Él- Pues…- Miro sus rosas- te había traído esto- Sonrió levemente pero su sonrisa se borro casi instantáneamente. Tú- muchas gracias. Te lo agradezco mucho-  Te las coloco entre tus manos. Pasaban y notaste que eran más de treinta rosas, eran demasiadas y aparte de eso eran muy rojas.
Paul- ¿Ha pasado algo?- Escuchaste muy cerca esa voz, te volteaste y Paul estaba a unos cinco pasos de ti. Tú- No, no, no ha pasado nada- Paul- Pero, ¿qué es eso?- Miraba las flores que tenias entre tus brazos. Tú- Es un regalo de Kevin- Paul- Pero que lindas son- Miraba las flores con odio y desprecio. Tú- Si, Kevin ha sido muy atento- Giraste a ver a Kevin y miraba a Paul con ira. Paul- Si- Volteo la mirada hacia Kevin- Kevin ha sido muy atento- Le sonrió, pero no era nada amistosa. Paul supuestamente mirando su reloj, la verdad era que no le quitaba la mirada a Kevin- Mira, se nos ha hecho tarde- Tú- Oh si- Abriste mucho los ojos- Kevin nos debemos de ir. Será para otra ocasión esta reunión. Mañana te prometo que te explico de qué se trata ese tema de la escuela. Pero ahora debo de irme- Kevin mirándote- Si, claro. Muchas gracias- Miro de nuevo a Paul. Parecía que se seguirían viendo unos cinco años más. Tú estabas entre ellos, pero ninguno mostraba interés por ti. Ellos parecían estáticos.
Tú- Paul, hay que irnos- Paul volteándote a ver por unos segundos- Pero deberías poner esas rosas en agua. No queremos  que se marchiten- Tú- Cierto…- Paul- Ve, anda, ponlas en un jarro con agua. Yo te esperaré aquí- Tú- ¿Aquí? ¿Esperarme?- Paul viéndote mientras decía – Si, ve. Antes de que se nos haga tarde- Tú- Mmmm... Es que...- Paul- Anda, ve- Tú pensaste que sería mejor si esto lo hacías mas rápido. Giraste sobre tus tobillos y corriste hasta tu casa. Pusiste las rosas cuidadosamente sobre el piso. No pensabas ponerlas en agua. No querías tardar más de un segundo. Cerraste la puerta y fuiste hasta donde los chicos. Cuando viste estaban charlando. Te tranquilizaste y alentaste tu paso.
 Y de pronto Paul empujo a Kevin contra el auto.

26.7.11

Capitulo 1.123

Te dirigiste a tu baño. Tomaste una ducha y después de eso dormiste.


A la mañana siguiente te alistaste para el colegio.
Ya en la escuela no había ni una persona nueva. Y muchos te saludaban con caras sonrientes.
Al final de la escuela saliste disparada de tu salón. Ibas subiendo a tu auto cuando enfrente de ti pasaron una pareja de novios. Muy juntitos y felices. Pensaste en arrollarlos, pero los dejaste, no querías arruinarles el día. Esperaste a se fueron y arrancaste el coche.
Llegaste a tu casa. Preparaste algo de comer. Luego empezaste con tus deberes. Cuando terminaste tu reloj marcaba la 1:04 de la mañana. Te sorprendiste, no habías notado que el tiempo avanzará tan rápido. Hiciste lo mismo que la noche anterior y después, igual que la noche pasada, dormiste. Y así pasaron dos días más hasta que:
Habías regresado de tu escuela y estabas empezando a preparar la comida cuando sonó el teléfono. Tú te acercas y contestaste- Hola- Esperaste respuesta y una voz muy bien conocida contesto- Hola- Tú- Oh, hola, ¿cómo estás?- Del otro lado- Pues bien. Mmmm…- Tosió- ¿estarás ocupada esta noche?- Tú un poco nerviosa- No, creo que no- Tú corazón empezó a latir más rápido- Te respondieron- Ah, es que sabes, no tengo nada que hacer. Y pues pensé que estaría bien si voy a tu casa, ¿te parece?- Tú- Pues, no sé- Rascaste tu cabeza- Es que tengo que hacer los deberes- La voz del otro lado replico- Es que es por eso que quiero ir. No me ha quedado nada claro lo de la tarea del profesor David. Y pues no sé si me podrías ayudar. A mí me pareció que tú lo habías comprendido- Tú- Ah, pues, no me ha quedado muy claro. Pero si quieres venir y ver que podemos hacer juntos, con los deberes por supuesto. En ese caso creo que sí. Claro Kevin. Si quieres venir está bien- Rascabas frenéticamente tu rodilla. Kevin- De acuerdo. Voy para allá- Tú- Te espero. Adiós…- Colgaste y sin pensar bien lo que hacías, subiste a tu habitación. Te bañaste en unos minutos. Saliste y empezaste a pensar en que ropa usar. Parecía más bien que esto lo hacías por impulso. Aunque te tomabas todo el tiempo del mundo para cada movimiento.
Escogiste un conjunto. Era de color amarillo. Era una falda arriba de la rodilla. Y arriba era una blusa con lindos detalles. Lo combinaste con unos zapatos blancos. Y peinaste tu cabello para que en las puntas quedara una leve onda. Pintaste un poco tus labios. Después arreglaste tus ojos. Lucias bien.
Bajaste y sin más te sentaste en tu sillón. Sin hacer ningún movimiento. Solo mirabas hacia enfrente.
Cuando escuchaste el timbre de tu casa te levantaste, aun sin mostrar ninguna emoción. Antes de abrir arreglaste tu cabello lo mas que pudieras. Y luego abriste la puerta.
Y ahí estaba con su cabello despeinado. Con un traje color negro y una playera blanca, y sin olvidar la corbata muy angosta y negra que rodeaba su cuello. Y esa mirada tímida, que aun y cuando se veía débil sostenía el contacto con tus ojos. Esos ojos verdes que te volvían loca.

22.7.11

Capitulo 1.122

  
Salieron juntos de tu casa. Y subieron al auto de él. Era un coche rojo intenso. Era muy lindo. Todos los chicos de la escuela envidiaban a Kevin por tal coche.



Tú- Y, ¿A dónde iremos?- Kevin- Será sorpresa- Te miro antes de encender el coche y sus ojos estaban llenos de emoción.
Primero Kevin te llevo al cine. Te ponía un poco nerviosa el hecho de estar en una sala de cine con él, y aun más cuando notaste que no había mucha gente en esa función. Kevin te había comprado unas palomitas.
La película era muy graciosa. Tú te la pasabas riendo, no lo podías evitar. Normalmente solo reías de vez en cuando, pero esta vez reías con todo, con cualquier evento chusco.
Te sentiste aliviada cuando pasada la mitad de la película Kevin no había intentado besarte o sobrepasarse contigo.
Al terminar la película salieron hablando sobre la los personajes y los mejores chistes que habían dicho.
Después del cine Kevin te llevo a comer hamburguesas.
Kevin- ¿Estás bien?- Estaban sentados en una mesa con bancos amarillos. Tú- Si, si. Muy bien- Habías recordado algo, la comida favorita de Paul eran las hamburguesas. Pero desechaste ese pensamiento. Sonreíste, pero extrañamente esta vez sí era una sonrisa verdadera.
Siguieron en ese local por más de una hora. Cuando salieron ya era un poco tarde y el sol estaba por ocultarse.
Tú- Creo que es hora de regresar- Kevin- ¿Bromeas?- Se planto enfrente de ti- Esto apenas comienza- Guiño su ojo. Tu corazón empezó a latir muy rápido. A qué se refería el con eso. No podías quitarle la vista de encima. No sabías que movimiento iba a hacer. Tú estarías preparada para lo que fuera.
Kevin- Aquí es- Te abrió la puerta de un pub muy popular en esa calle. Tú ya habías estado ahí una vez. Habías ido con unas amigas del primer año. Tú- Pero…- Kevin saludo a unos amigos que estaban por salir. Entraron y como de costumbre estaba totalmente repleto de chicos y chicas de diferentes edades. Él avanzaba entre todas las personas con una gran habilidad. En cambio tú avanzabas y chocabas con todos y te miraban con desdén.
Cuando Kevin por fin termino de avanzar tu- ¡Kevin! ¿Cómo me traes aquí?- Kevin se puso muy serio- ¿Qué no te gusta?- Tú- No es eso-cruzando los brazos-, pero mírame- Tenías puesto un pantalón deportivo gris, con unas zapatillas azules, y tenías puesto un suéter azul que tu hermana te había tejido, te lo había regalado en tu cumpleaños diciéndote: ‘Creo que me ha quedado un poco grande’. Y así era, el suéter era tres o cuatro tallas más grande de la que tú usabas.
Kevin- ¿Qué tiene?- Tú muy molesta, ¿cómo no podía notar cómo ibas vestida?- Mírame, estoy horrible- Kevin puso una cara como de un pequeño diciéndole a su madre la travesura que había hecho- A mí me parece que luces espectacular- Tú te paralizaste. Tú- ¿Cómo?- Reíste y quitaste los cabellos que tenías en tu rostro. Kevin- Pues… si- Rasco su cabeza- Para mí tu, luces hermosa- Tú corazón de nuevo empezó a latir muy deprisa y de pronto comenzaste a sentir mucho calor.
Después de esa declaración de Kevin todo fue muy distinto. Cuando te pidió que bailaras con él lo hacía con una voz distinta, un poco más, segura, te parecía.
Pasaron en ese lugar unas tres horas. Habían bailado poco. Pero tú ya estabas cansada.
Kevin- Lo mejor será irnos- Tú- Si, es lo mejor- Salieron de ese lugar. La noche ya había caído sobre esa calle. Empezaron a caminar sobre la acera hasta donde habían estacionado el auto.
En el camino tú y él no decían ninguna palabra.
Cuando llegaron a tu casa él se despidió muy normal. Tú no esperaste a que pasara algo más y saliste del coche. Te despediste una vez mas ya afuera del auto y te diste la vuelta sin voltear ni una vez más.